viernes, 17 de abril de 2009

Repudio al Gobierno, la Policía y la Justicia por el crimen de Capristo

El asesinato a sangre fría de Daniel Capristo, fusilado el miércoles de nueve balazos delante de sus tres hijos por un menor de 14 años que intentó robar un auto en la puerta de su casa de Valentín Alsina, derivó en furia vecinal y una impugnación al Gobierno, a la Policía y a la Justicia. Un día después de haber mandado al hospital a un fiscal y golpeado a un grupo de policías y a un funcionario municipal –además de destrozar dos patrulleros–, los vecinos y familiares de la víctima pidieron la pena de muerte a los gritos. En una marcha de la bronca por las calles de esa localidad bonaerense, más de tres mil personas insultaron a la presidenta Cristina Kirchner, al gobernador Scioli y volvieron a entonar el cántico que surgió en plena crisis de 2001: “Que se vayan todos, que no quede ni uno solo”. Además anunciaron que hoy a las 17 se manifestarán en el Obelisco. “Cortaremos la 9 de Julio con 300 camiones para preguntarle a Cristina o a Scioli qué hacemos con mi papá. ¡Nosotros somos el pueblo!”, anunció Facundo Capristo, hijo del camionero de 47 años y testigo del homicidio, en medio de los aplausos de los manifestantes que coparon la plaza Constitución de Valentín Alsina. Su tía, Norma Curcio, afirmó: “La pena de muerte sería un regalo, hay que mutilarlo por partes para que sufra. Un policía de la comisaría 3º nos dijo que la solución es armarse”. Hubo vecinos que denunciaron que en el barrio hay una zona liberada porque “los menores delinquen para la policía”. El menor de 14 años fue detenido por los vecinos porque la policía no llegó a tiempo. Según fuentes policiales, delinque desde los 11, tiene antecedentes por robo de autos y vive en la Villa 21 de Barracas, ubicada a unas 35 cuadras de Valentín Alsina. Hay un prófugo que escapó en un Peugeot 505. Con velas, carteles con la palabra “¡basta!” y acompañados por una caravana de camiones que partió del velatorio a los bocinazos, los vecinos y la familia de Capristo volvieron a protestar por la inseguridad después de protagonizar la primera manifestación violenta en el país contra la Justicia, la Policía y el poder político. Los comerciantes cerraron sus negocios. “Que Scioli me firme que ese chico va a quedar preso y va a bajar la edad de imputabilidad”, dijo Facundo Capristo desde el acoplado de un camión, un escenario improvisado. Su padre era camionero de la empresa de correo Andreani. “Se va a acabar, esa costumbre de matar”, cantaban los vecinos. Daniel Capristo estaba casado y tenía tres hijos de 27, 24 y 5 años. Pocos después del brutal asalto, sus vecinos y algunos de sus familiares golpearon al fiscal de Lomas de Zamora Enrique Lázzari, que quedó internado con golpes en la cabeza y la fractura de una mano, a los policías y al secretario de Seguridad de Lanús, Reynaldo Simone. “Al pibe lo corrimos tres cuadras porque nadie atendió al 911. Era un nene de 1,50. Lo alcancé a agarrar del flequillo, pero se zafó. Justo llegó un policía para salvarlo. Íbamos a lincharlo. Estos pibes son usados por la cana para robar. Les liberan la zona”, dijo Daniel Müller. Mientras perseguían al ladrón, otro vecino trasladó en su auto a la víctima. “La ambulancia tardó en llegar. Por eso lo cargué en el auto, pero se murió en el camino. Todo el barrio está de acuerdo con la pena de muerte”, contó Diego Díaz. “La epidemia de la inseguridad es peor que el dengue. Nos están matando como hormigas. La bronca fue espontánea. No hubo micros ni choripanes”, dijo Walter Gorrochategui, uno de los vecinos autoconvocados. “Esto se va a solucionar el día que colguemos en los postes de luz a cuatro chorros y después los tiremos en el Riachuelo. Todos pensamos eso. Y las cámaras tienen que mostrar cómo se desangran. Los vecinos nos estamos armando. La policía apaña a los delincuentes en lugar de cuidar a la gente de bien. Los chorros laburan para ellos. Alsina es el Far West”, dijo Damián Gusol, vecino del camionero. Según los vecinos, en la última semana en Alsina balearon en la pierna a un remisero, desvalijaron la casa de una jubilada y robaron dos autos. Aluhé, sobrina de Capristo, expresó: “Mi tío decía que teníamos que mirar para todos lados antes de entrar a casa. Una vez lo asaltaron cuando manejaba el camión. El año pasado, un primo suyo fue víctima de un secuestro exprés a dos cuadras de acá. Nos dijeron que en la morgue de Lomas de Zamora había ocho muertos a balazos. Se había implementado un plan para que los vecinos llamaran a la policía cuando entraran el auto, pero nunca atendían”. A los familiares de Capristo dos cuestiones los atormentaban anoche. Ocultarle lo sucedido a la madre de la víctima, internada en el hospital, y a Tobías, su hijo de cinco años. “¿Cómo le digo a mi hermanito que mi viejo no lo va a poder llevar a la escuela? Que se lo explique Cristina. ¿La Presidenta está esperando que le maten un hijo para bajar la edad de imputabilidad?”, dijo Facundo Capristo. Al nene le dijeron que su papá se había lastimado. Entre lágrimas, su prima Aluhé contó: “Tobi sabía lo que había pasado porque vio todo. ‘¡Un malo le pegó a papi!’, me dijo. Después me pidió que rezáramos ante una imagen del Divino Niño Jesús que está en su habitación. Me contó que le iba a pedir que su papi fuera al cielo, donde van todos los buenos”.

Fuente: Critica