A “el Dani” lo vieron pasar sacado y sin destino el miércoles cuando dejó su casilla en una de las manzanas de la Villa 21, de Barracas. No es que no lo hubieran visto así antes. Es que esa noche no volvió porque disparó nueve balas, todas las que tenía la pistola nueve milímetros que llevaba en el pantalón. Las disparó sobre el cuerpo de Daniel Capristo, un chofer de la empresa Andreani que intentó que sus hijos no vieran a “el Dani” matar ni a él morir. Antes del miércoles a la noche, Daniel Esteban R., el chico de 14 años que ahora duerme en un instituto de menores, ya conocía las armas, las drogas, los robos y la policía. Los antecedentes que recolectaba ayer el Ministerio de Seguridad bonaerense, a cargo de Carlos Stornelli, señalan que a “el Dani” lo habían detenido el 25 de enero de 2007, cuando apenas había cumplido los 12 años, por portación de arma de guerra, una calibre 22, que le encontraron escondida en la cintura una mañana camino a la escuela. Más adelante fue peor. “El Dani” formó parte de un asalto y del robo de una moto. Su nombre también aparece relacionado con la bandita que asesinó hace casi un mes a Ángel Giacardi, el repartidor de garrafas, que pagaba peaje para vender en la villa. Todos los delitos fueron en Barracas, un barrio que tiene dos mundos distintos adentro separados por unas cuadras. “El Dani” vivía en el peor de esos mundos, donde duermen en condiciones de marginalidad 40 mil personas, alrededor de 18 mil son menores de 18 años y el paco está detrás de la historia de vida de muchos otros chicos como Daniel Esteban R.En octubre de 2008, cinco personas murieron adentro de la villa, asesinadas por la guerra interna de los narcos. En 2006, Ezequiel Milito salió de su casa en Barracas para ir a hacer las compras. Tres pibes que salían de la Villa 21 le quisieron robar el auto y lo mataron. Dagna, una vecina de la 21, dice que el paco está terminando con todos: “Está creciendo cada día más, cada vez hay más lugares como kioscos, y hay chicos que no son del barrio y vienen a comprar y se van quedando y encima los usan para hacer de mulas. Los que antes fumaban porro ahora toman paco y están tirados en las calles. No hay nada que contenga eso, son utilizados por los mismos narcos”.Ayer, cuando supieron que los nueve tiros los había disparado “el Dani”, los vecinos no se sorprendieron, sólo se preguntaron por qué había cruzado la General Paz el miércoles cuando desapareció con el cuerpo lleno de paco. En la Villa 21, los registros oficiales consignan que hay 100 madres que fueron a inscribir a sus hijos a las escuelas zonales y no consiguieron vacantes. Dicen las cifras también que no existe una sola secundaria pública en el radio donde viven todos estos chicos. Los números revelan que el 99% de los pibes tiene por lo menos un tipo de parasitosis, debido a que las conexiones de agua están mal hechas, porque las hacen dentro de la villa y como pueden. Tampoco hay un servicio cloacal y, dice Dagna, tampoco hay “asistencia para los chicos, no los aceptan ni en los refugios cuando llegan contaminados con paco. Los pibes eligen la calle”. Daniel Esteban R. salió de ahí y atravesó treinta cuadras antes de toparse con la vida y la muerte de Daniel Capristo.Operativo especial de custodia El Ministerio de Desarrollo Social bonaerense dispuso un operativo especial para cuidar la seguridad de Daniel Esteban R., el chico de 14 años, que vació el cargador de una 9 mm sobre Daniel Capristo. Por ser menor de 16, la ley determina que es no punible, es decir que no se realizará un proceso penal en su contra si no que un juez decide sobre su tutela. La decisión fue detenerlo en un instituto de menores que no fue revelado por el gobierno provincial para evitar conflictos. El Congreso comenzó a apurar una nueva ley para crear un régimen penal juvenil que incluya a los chicos de entre 14 y 16 años y que modifique el régimen actual instalado por decreto durante la dictadura.
Fuente: Critica