Las actuales políticas de Estado responden a cuestiones que no tienen que ver con la base de nuestro futuro y esto es alarmante
Planes de vivienda nacionales, arreglos de caminos y rutas productivas, proyectos en el Presupuesto 2009, proyectos en gestión, política agropecuaria, fueron de algún modo los temas de mayor importancia en la reunión que Randazzo tuvo con los Jefes Comunales.
La realidad del país queda relegada en esta perspectiva exitista que la actual gestión nacional tiene.
Scioli se encuentra frente a un problema de orden económico muy violento, además de tener prácticamente en riesgo todo el sistema educativo de la provincia. El conflicto está agravado y la disconformidad de nuestros docentes es más que legitima.
La verdad y más allá de las reuniones que se puedan tener, el problema de las actuales gestiones está en la ausencia de un programa serio de salud pública y en la falta de políticas que busquen cobijar a nuestros jóvenes. Los jóvenes están sin perspectiva de futuro y los ancianos están lastimados por la pobreza que se vive y por la inseguridad que los amenaza a diario.
Por mayor exitismo que haya, los 10 millones de pobres que la Argentina tiene, y la ausencia de políticas que respondan a cuestiones de salud, educación y ancianidad, existen y nos lastiman a diario.
Agregar algún nuevo concepto al conflicto salarial docente en nuestra provincia y en todo el país carece de sentido, ya que se sabe que para convertirnos en un país serio necesitamos educar a nuestros hijos, cuidar a nuestros viejos, y darles una oportunidad a todos de acceder a una buena atención sanitaria.
Esto hoy no existe en el país, no existe en la provincia, y no existe en nuestro municipio. Prevenir los problemas de adicciones, cuando las adicciones ya son parte de nuestra cotidianeidad, y cuando el gobierno que nos representa a nivel nacional es uno de los responsables de que las mafias del narcotráfico existan, es preocupante. No tomar conciencia de que, sin un buen plan de educación, el país no tiene futuro es una irresponsabilidad. No brindarle seguridad a nuestros viejos y a la sociedad es una inmoralidad. Permitir que niños mueran de hambre es imperdonable. Es hora de no manipular a los medios, de no jugar para ganar la tapa del domingo, es hora de trabajar por un país mejor que incentive a nuestros jóvenes y cuide a nuestros ancianos.