miércoles, 17 de septiembre de 2008

“Aparecida” el documento que marca un antes y un después en la vida cristiana

El padre Abel Gaspar participó de un encuentro Nacional de sacerdotes, en el cual Bergoglio estuvo presente y se refirió al documento citado
El V Encuentro Nacional de Sacerdotes se realizó en Villa Cura Brochero. Participaron del mismo un centenar de sacerdotes de nuestro país, y el documento “Aparecida” tuvo una gran relevancia en la reunión.

“Aparecida”

Los obispos reunidos en la V Conferencia General del Episcopado de América Latina y El Caribe quieren impulsar, con el acontecimiento celebrado junto a Nuestra Señora Aparecida en el espíritu de “un nuevo Pentecostés”, y con el documento final que resume las conclusiones de su diálogo, una renovación de la acción de la Iglesia. El texto tiene tres grandes partes que sigue el método de reflexión teológico-pastoral “ver, juzgar y actuar”.
Por primera vez en la historia, la Iglesia Católica comprende que la acción social es el fundamento de la fe. No existe fe si solo se transmite a cuarto cerrado. Ideológicamente considero que, ver y juzgar son esencias plausibles de serio riesgo, y creo que no son la base necesaria para actuar.
“Yo he venido para un juicio, para los que no ven, vean y para los que ven queden ciegos” (Jesús).
La realidad social no se puede sentir viendo y juzgando, quedar ciego es comprender al otro, es mirar al otro y es la verdadera esencia de un cristiano.
Nuestra Iglesia comete el error de seguir viendo bajo el manto de la imagen. La imagen es para nuestra actual sociedad significado, cuando en realidad simplemente es un signo. El significado va mucho más allá. Trabaja desde lugares mucho más profundos, y se compromete mucho más con la realidad que cargamos. Las actuales generaciones están lastimadas por la saturación comunicacional. Imágenes, preceptos construidos desde la estética, crucifixiones siniestras, enfermedades de raíces psíquicas, manipuladas y utilizadas por un sistema que fragmenta, que colisiona irrealidades, dolor plasmado en el alma de chicos ingenuos, aunque “informados”.
“Aparecida” carece de acción, aunque proponga accionar, porque para accionar no hay que cumplir hay que sentir. Como sociedad, como Iglesia debemos trabajar desde lo que somos, desde los compromisos reales que estamos dispuestos a asumir. No se puede “Ver, juzgar y actuar”, se debe “mirar, sentir, y vivir”. Allí está la esencia de la comunidad, del hombre, en el compromiso con los otros, en la comunión con los otros. Reformular todo lo que somos y hemos aprendido es una tarea imposible de realizar. Han creado preceptos, matices en nuestra forma de acercarnos a los otros, en nuestra forma de comprender a los otros, no sentimos junto a ellos, simplemente cumplimos y calmamos nuestra conciencia, esto es signo y no significado, esto es actuar y no vivir. Aún nos queda mucho que aprender, pero “Apariencia” puede ser para los cristianos una puerta para empezar a cuestionar estos prototipos de vida y a partir de ese cuestionamiento avanzar en pos de encontrar nuevas formas de relacionarnos con el otro y alguna vez vivir junto a esos otros. Educando desde el aprendizaje, somos un espiral en movimiento.