Los seres humanos en general estamos llenos de defectos, defectos que nos hacen iguales a otros, defectos que nos marcan. El pasado martes murió Raúl Ricardo Alfonsín, el padre de la democracia. Muchas personas se acercaron al domicilio del líder radical y encendieron velas y les rindieron su tributo. Una imagen rara que mostraba un país que no estamos acostumbrados a ver.
Los líderes políticos están desprestigiados y excepto paradójicos casos, el ciudadano normal no le rinde tributo.
La Argentina está atravesando un periodo de profundo cambio, un día antes de la muerte de Alfonsín, Charly García tocó siete temas en la Basílica de Luján, mostrando sus ganas de salir adelante, su empeño por seguir dando lo que sabe dar, su amor…
A la par de ello, Diego Maradona demuestra que quiere seguir viviendo con dignidad, a pesar de haber sido un verdadero adicto que estuvo al borde de la muerte.
En este contexto, en pocos días pudimos ver reflejos de una argentinidad diferente. Espejos en donde mirarnos.
C5N, un canal de noticias argentino, emitió un mensaje a través de la voz del “Negro” Oro, que hablaba un poco de nuestra argentinidad. El texto desarrollado apuntaba a responsabilizar a toda la Argentina por el país que tenemos, mensaje contextualizado lógicamente con imágenes que de algún modo emocionan.
La realidad es que este discurso es ambiguo, y se basa en una mirada parcial de los hechos.
La Argentina tuvo en está semana varios episodios, varios hechos que nos permiten ver que a nuestro alrededor existen otros espejos en donde mirarnos, en donde educarnos, en donde crecer.
La Argentina no es lo que es por la materia prima que tiene tal como desarrolla el texto citado, primero que los seres humanos no somos materia prima, precisamente estamos alejados de ello, podemos generar materia prima que es diferente. La educación argentina destruida por el menemismo y perturbada por el duhaldismo marcó a los jóvenes que tenemos.
Los vicios de la sociedad moderna son generados por el propio consumo, por la falta de análisis de los que generan discursos sociales, por la falta de compromiso de nuestro pensamiento.
Las adicciones, el paco, la pobreza no es generada por nuestra falta de moral, sino por nuestra falta de entendimiento, por nuestra ignorancia, generada también a través del vacío que generan los medios de comunicación, por el recorte de noticias que grandes multimedios realizan, por la falta de sensatez en la generación del discurso.
Raúl Ricardo Alfonsín cometió serios errores de gestión, y llevó al país a una importante penuria, desorden nacional, hiperinflación, etc… Pero la realidad es que el lugar en la historia de líder radical era devolverle a la Argentina su libertad, y ese rol lo cumplió de manera extraordinaria.
Los periodistas, los filósofos, los empresarios, los dirigentes políticos, los pensadores, tenemos un rol en la historia. Charly García tiene que morir haciendo música dignamente, ese es su rol. Diego Maradona tiene que morir junto a la pelota de fútbol dignamente, ese es su rol. Quienes tenemos la posibilidad de dar a conocer nuestra palabra, no podemos engañar, ni manipular a la gente, ese es nuestro rol en la historia.
Pero la historia es siempre paralela, y si bien uno debería tomar el camino de la dignidad, muchas veces los intereses prostituyen esa decisión, y los vacíos empiezan a generar cada vez más dolor y penuria. El discurso manipulado se hace fuerte, elimina en su propio ejercicio de autodefensa a las contradicciones, desfocaliza los conflictos, engaña, y sigue generando ignorancia.
Charly García volvió a hacer música, Diego Maradona conduce la selección, están cumpliendo su rol.
“El Viejo” Alfonsín cumplió su rol como nadie, pensó a la política hasta el día de su muerte, no nos engaño, no nos manipulo y nos permitió tener libertad. A él… nuestro más profundo respecto. Hay un montón de espejos, solo debemos mirar…
Marcelo Martínez