viernes, 27 de marzo de 2009

Padres, comercios y transportes se ven afectados por el paro de los docentes

La pérdida de días de clases impacta directamente en los educandos. Asimismo se desprenden varios inconvenientes entre los remises, colectivos, y comercios. Los padres son los más perjudicados ya que la interrupción en las jornadas educativas desestabiliza la estructura que tienen armada. DE LA REDACCION. Antes de que se iniciara el ciclo lectivo los maestros efectuaron reuniones paritarias a fin de lograr un acuerdo con el Gobierno provincial con relación a la recomposición salarial. Las asambleas realizadas entre docentes y funcionarios provinciales no resultaron productivas ya que fueron muchas las jornadas de paro dispuestas por las organizaciones que se agrupan en el Frente Gremial, conformado por Suteba, Feb, Uda bonaerense, técnicos de Amet y privados de Sadop.Por su parte en nuestro medio se registró un alto acatamiento en los establecimientos educativos, incluso muchas instituciones de carácter privado decidieron este año, por primera vez, adherirse a las medidas de fuerza establecidas por los gremios docentes.Bien es sabido que las jornadas de paros afectan directamente la educación de los niños y adolescentes, pero además se desprende de estas pujas sindicales un sinfín de consecuencias secundarias. Padres, transportes urbanos, como colectivos y remises, y comercios se ven afectados indirectamente por la ausencia de los chicos en las escuelas.A fin de analizar esta situación LA OPINION dialogó con los tutores y responsables de niños en edad escolar, y con los representantes de los transportes que trasladan a los educandos.Padres ofuscados Se advierte en los padres un malestar en torno a esta situación ya que consideran innecesaria la ejecución de paros si los docentes no avistan en las reuniones óptimos resultados. “Tengo una nena en el preescolar y el hecho de que no tenga clases me trae complicaciones porque tengo un horario fijo de trabajo, no puedo faltar cada vez que ella no tiene clases. Uno tiene armada una estructura y cuenta con que su nena está cuatro horas en la institución. No habiendo clases hay que reorganizar cada día. En mi caso me las arreglo bastante porque mi mamá la cuida en mi ausencia pero hace un tiempo vivía sola con la nena y tuve muchas dificultades, y esta problemática se repite cada año. Considero que con estos paros los chicos no alcanzan a adaptarse nunca, porque con tantas faltas no se sienten incentivados, ni motivados. Además hay que saber explicarles a los chicos por qué no tienen clases, ellos no logran comprenderlo”, comentó Sabina.Sentimientos encontradosLas personas consultadas manifestaron su comprensión a los maestros pero consideran que la mayoría de los trabajadores no se hallan conformes con la remuneración que tienen, sin embargo deben acatar lo establecido por sus patrones. “Yo trabajo en una oficina y no puedo faltar por eso cada vez que no hay clases me tengo que traer a la nena a la oficina porque la niñera sólo puede cuidarla de mañana. Esta situación no sólo es complicada sino que también perjudica a los chicos aunque ellos no lo noten porque no se les inculca la responsabilidad y el amor por la escuela. Los nenes salen contentos porque la directora o la maestra le ha dicho que no tiene clases y ellos no tienen tareas”, comentó Elsa, mamá de una pequeña de 6 años.Escuelas privadasSilvina es madre de dos hijos que asisten a una escuela privada que se adhiere a las jornadas de paro que efectúan los docentes, a la vez es profesora. Cada vez que no se dicta clases ella debe recurrir a la ayuda de sus padres si éstos no pueden tiene que contratar a una niñera. “El que no haya clases me desarma la estructura que tengo armada porque también soy docente y a pesar del paro en muchas oportunidades trabajo igual. Entiendo la postura de los maestros pero también soy madre y a veces se complica la situación. Sé que lo que hacen los docentes es totalmente justo pero a nosotros nos dificulta la organización diaria. Me parece que debemos buscar otras formas de reclamar porque a pesar de las jornadas de paro que hacemos no tenemos buenas respuestas de parte del Gobierno. Tengo una nena en primer grado, recién está empezando la escuela y no logra adaptarse a este ámbito que es nuevo para ella. Elegí mandar a mis hijos a establecimientos privados porque no hacen paros. Ahora me encuentro con que la institución se adhiere a las huelgas”, comentó Silvina.Mermas en transportesLos vehículos que trasladan a los niños que asisten a las instituciones también se ven perjudicados por la falta de clases ya que los tutores no utilizan el servicio.Con relación a los colectivos desde la empresa de transportes urbanos “La Nueva Perla” se avista una merma importante en la cantidad de personas, especialmente estudiantes, que hacen uso de este tipo de servicio.Oscar González, gerente de “La Nueva Perla” comentó la situación actual: “Respecto a los paros tenemos diferenciados los días hábiles y los días hábiles sin escolares, sin embargo la mayor parte de los días ponemos a disposición de la comunidad la misma cantidad de coches porque en muchas oportunidades se sabe a último momento que se levantan los paros o los maestros deciden implementar medidas de fuerza. En este sentido lo que hacemos es perder porque recaudamos menos. Como no sabemos cuál va a ser el movimiento tenemos que salir igual a las calles, no podemos achicar el servicio salvo que esté programado con mucho tiempo de antelación. La rentabilidad no es la misma por eso nos vemos afectados en el aspecto económico”.La mayoría de las agencias de remises de nuestro medio también se hallan perjudicadas por el paro de los docentes. Por lo general las empresas de este tipo trabajan con abonos semanales o mensuales. Los padres que contratan el servicio bajo esta modalidad perciben un descuento. Sin embargo cuando se establecen medidas de fuerza, y debido a que no se concreta el traslado, los remiseros se ven obligados a no cobrar de más a los tutores o responsables de los niños.Otros de los perjudicados son los comercios, específicamente, kioscos quienes advierten una significativa baja en las ventas ya que al no haber movimiento estudiantil no comercializan golosinas y otros productos que están orientados al público infantil y adolescente.Con todo lo expuesto anteriormente se advierte que los constantes paros docentes y aquellos que efectúan los auxiliares de la educación no sólo perjudican a los educandos sino que también complican la rutina familiar y el normal desenvolvimiento de otras actividades comerciales.

Fuente: La Opinion de Pergamino