En el segundo día del paro agropecuario, los productores se mantuvieron en las rutas. En algunos cortes se flexibilizaron los bloqueos, pero se intensificaron las tareas de control de carga de los camiones. En la mayoría de los lugares se respetó lo estipulado por las entidades: no pasaron cereales y oleaginosas ni el ganado gordo en pie con destino a faena; y sí se le dio paso a los camiones que llevaban alimentos perecederos, vaca conserva y productos afectados por la sequía. Pero, en otras ocasiones, cada chacarero aplicó su manual. En el emblemático piquete de Gualeguaychú, por ejemplo, se registró un duro debate cuando debieron decidir si pasaba o no pasaba el arroz. Por lo menos ayer, a esa hora, en ese lugar no pasó. La próxima vez, quién sabe. La cuota de nerviosismo del día la pusieron los transportistas que intentaron impedir la cosecha de la soja en algunas localidades de Córdoba y Santa Fe. En Leones, Córdoba, la situación fue crítica. Unos sesenta camiones de transportistas de cereales bloquearon los principales accesos a la ciudad. Allí los ruralistas no cortan el camino ni están en la ruta porque decidieron aprovechar el momento clave de la cosecha de la soja. Un grupo de empresarios de camiones decidió hacerse escuchar. El encargado de explicar la postura fue el intendente kirchnerista Fabián Francioni: “Están molestos porque los productores están de paro, pero continúan trabajando acopiando sus productos en las cerealeras”, dijo. Y, por si acaso, fijó su posición: “Si hay paro debe ser para todos”.El delegado de Sociedad Rural de la zona, Alejandro Ferrero, le explicó a Crítica de la Argentina que la acción de los transportistas no sólo los perjudica a ellos, sino también a los empleados de los silos, afiliados de UATRE, el gremio que conduce Gerónimo Venegas. “Tuvimos largas horas de negociación, les explicamos que si no cosechan ahora se puede echar a perder, les garantizamos trabajo para cuando termine el cese de la comercialización, pero no aceptaron. Nos pareció que se trata de un capricho ideológico. Y ahora los que se enojaron son los trabajadores que descargan los granos, que están amenazando con prender fuego los camiones”, relató Ferrero.
Fuente: Critica