La pandemia del SIDA no sólo perjudica a las personas infectadas por el VIH. En realidad, los afectados por el SIDA son millones en todo el mundo, países enteros y la humanidad en su conjunto. Muchos de los niños y niñas afectados por el SIDA nunca tendrán el VIH: no hace falta que un niño tenga el VIH para que sufra los terribles efectos de la extensión de la pandemia.
¿Cómo librar a la infancia del SIDA? La investigación sobre el VIH/SIDA es cara, lo que hace que los medicamentos para contener la infección no estén al alcance de todos los afectados. Algunos organismos han propuesto que las empresas farmacéuticas reduzcan el precio del tratamiento en los países en desarrollo, mediante la liberación de las patentes de marca. En 1959 se detectó por primera vez el VIH en la sangre de una persona, en el Congo. Desde entonces el VIH se ha extendido por todo el mundo, llegando a afectar a millones de personas. El VIH es el virus que causa el SIDA, que significa “Síndrome de Inmunodeficiencia Humana”. Esta enfermedad ataca las defensas del organismo, de modo que las personas no pueden superar las infecciones y las enfermedades. Cuando el SIDA está avanzado, una persona puede llegar a morir de un simple constipado. En realidad cuando se dice que una persona ha muerto de SIDA, no ha muerto de SIDA, sino de otra enfermedad que “se ha aprovechado” de la debilidad inmunitaria de una persona causada por el SIDA.
VIH son las siglas de Virus de la Inmunodeficiencia Humana. El que el virus esté en la sangre de una persona no significa que tenga el SIDA. Una persona puede vivir muchos años con el VIH sin llegar a tener el SIDA. Pero aunque no tenga el SIDA, tendrá el VIH toda su vida (aún no se ha encontrado el remedio definitivo) y puede transmitírselo a otras personas. Existe la creencia errónea de que las personas con VIH/SIDA son perfectamente identificables por su aspecto, pero no es cierto. Las personas con VIH que aun no han contraído el SIDA, pueden tener un aspecto muy saludable.
Si las personas con VIH reciben tratamiento contra la infección (“tratamiento antirretroviral”) y siguen un estilo de vida saludable, pueden vivir muchos años. Incluso, si toman las medidas adecuadas, pueden tener una familia y evitar que sus hijos nazcan con el VIH. Pueden seguir trabajando y contribuir al desarrollo de sus comunidades y sus países. Sin embargo, en los países donde el tratamiento antirretroviral es inalcanzable, el VIH es el equivalente a una condena de muerte para el portador del VIH y para su familia.
Aunque el SIDA se considera comúnmente una cosa de adultos, la realidad es que a quienes afecta más duramente es a los niños y las niñas. No sólo a aquellos que contraen el virus, si no también a todos los que ven como su vida cotidiana se derrumba cuando los adultos que los cuidan, educan y protegen caen enfermos y mueren. Para que los niños reciban un trato especial en los programas de lucha contra el SIDA, UNICEF propone que los gobiernos e instituciones sigan políticas para el logro de 4 “P” ¿Qué son las 4 P y por qué son tan importantes para los niños?
La P de proteger
MOZAMBIQUE. Las hermanas Laura, Cremilda y Anastacia Langa - de 14, 12 y 10 años de edad - viven solas en la casa de sus padres desde que ellos murieron. Aunque no se conoce la causa exacta de sus muertes, podrían estar entre las 100.000 víctimas que el SIDA se cobra en Mozambique cada año. Tras la muerte de sus padres han tenido que arreglárselas para mantenerse solas, pero no es fácil: unos meses atrás les robaron las pocas cosas que tenían en su casa. Ahora reciben apoyo comunitario promovido por UNICEF. En el mundo hay más de 15 millones de huérfanos. La mayoría han perdido a uno o a sus dos padres a causa del SIDA. Esta cifra es equivalente a:
Más o menos la población total de Chile, Países Bajos o Camerún.
Más o menos todos los menores de 18 años que viven en Afganistán, Alemania o Francia. O los de España y Polonia juntos.
¿Qué es ser huérfano de SIDA?
Todos sabemos lo que es ser huérfano, aunque quizás no nos hacemos a la idea de lo que significa vivir sin padres. Además del impacto emocional y la tristeza, muchos niños y niñas tiene que enfrentarse a situaciones muy duras, sin apenas apoyo. Por si fuera poco, los familiares de personas que tienen el VIH o han muerto a causa del SIDA son discriminados, lo que empeora su situación. Los huérfanos de SIDA, sin protección, pueden verse cada vez en una situación peor:
Problemas emocionales y sociales: traumas psicológicos que se pueden agravar porque muchas comunidades consideran que el VIH es un estigma y una vergüenza.
Dificultades económicas: como los padres no pueden trabajar, los niños y niñas se ven, con frecuencia, obligados a mantener a la familia.
Abandono de la escuela: si los niños trabajan, no tienen tiempo para ir a clase ni para estudiar.
Desnutrición y enfermedades: los niños, y más aún si no tienen estudios, suelen ser explotados en el trabajo y reciben salarios bajos. La pobreza hace que no puedan alimentarse adecuadamente ni recibir tratamientos médicos adecuados.
Pérdida de los derechos sociales: muchos huérfanos pierden las propiedades familiares y el dinero que les correspondería heredar. Al ser menores de edad son más vulnerables a sufrir abusos legales.
Miedo y aislamiento: sin padres y sin casa, muchos niños y niñas se ven obligados a vivir en la calle o en lugares donde no encuentran su sitio.
Malos tratos y riesgo de contraer el SIDA: sin protección están expuestos a todo tipo de peligros.
¿Qué se puede hacer?
Es necesario que los gobiernos y las instituciones trabajen en la creación de sistemas de protección y servicios públicos, de forma que los niños y niñas huérfanos no se queden solos. Además, es necesario que todos reflexionemos sobre el apoyo que podemos ofrecer a los niños y niñas a los que el SIDA les ha quitado su infancia.